Esta guía es para padres que tienen hijas con problemas de anorexia y bulimia, sin embargo, la información que se presenta aquí no sustituye la intervención de profesionales y especialistas en estos trastornos. Solamente un médico, psiquiatra, nutriólogo o psicólogo especializado en trastornos de alimentación puede determinar el tratamiento para cada persona y su familia.
¿QUÉ PUEDO HACER SI MI HIJA (O) NO ACEPTA QUE TIENE ANOREXIA Y/O BULIMIA?
Si tu hija(o) está luchando contra la anorexia o la bulimia, seguramente has experimentado miedo y ansiedad de preguntarte si él o ella reconocerá la seriedad de su problema. Probablemente le habrás suplicado que se dé cuenta de la realidad de su problema de salud, para que así pueda empezar algún tipo de proceso de recuperación. Algunas jóvenes reconocen que tienen problemas con su forma de comer. En este caso, tu preocupación puede volverse un alivio para ella. Pero, para muchas otras, el comentar tu preocupación acerca de sus hábitos alimenticios dará lugar a enojo, negación, victimización, manipulación y/o minimización.
RECOMENDACIONES PARA COMUNICARTE CON TU HIJA O HIJO QUE PADECE UN TRASTORNO DE LA ALIMENTACIÓN
1. NO ES NEGACION, ES EVASION.
Aparentemente, tu hija(o) podría estar negando su anorexia y /o bulimia, pero en su interior sabe que tiene un problema. Las personas con un trastorno de anorexia o bulimia saben que están bajas de peso y con un problema médico. Sin embargo, tienen una distorsión de su imagen corporal y minimizan la seriedad de sus problemas, porque el tener que eliminar la anorexia o bulimia les produce mucho temor. Sé paciente con tu hija(o). Para él o ella, la anorexia es una salida, una balsa a la que se agarra para enfrentarse a la vida. Suena paradójico que un trastorno tan serio sea para ella su zona de seguridad, ¿verdad?. Sin embargo, tu hija(o) sólo renunciará a la enfermedad cuando esté convencida de que hay una mejor manera de enfrentarse a los problemas de la vida.
2. EVITA LA TRAMPA DE CONFIRMARLE REPETIDAMENTE SU DELGADEZ.
Tu hija(o), puede pedirte constantemente que le confirmes que no está gorda(o). Trata de no caer en un patrón de afirmarle continuamente que está delgada(o) o que no está gorda(o), sobre todo si ésto es algo que te pregunta continuamente. Ésta es una necesidad obsesiva de comprobar que no está gorda(o) y tus respuestas repetidas no lograrán satisfacerla(o) y, aunque se tranquilice por un momento, el efecto no será permanente. Más aún, se ha encontrado que tanto la familia como los amigos terminan, sin saberlo, reforzando el deseo secreto de la persona anoréxica o bulímica de ser reconocida como delgada. Cuando ésto sucede, la evasión de la enfermedad, simplemente se incrementa o intensifica.
3. UTILIZA AFIRMACIONES EN PRIMERA PERSONA.
Expresa a tu hija(o) tu preocupación por su condición anoréxica o bulímica usando afirmaciones en primera persona. Asegúrate de expresar las causas de tu preocupación, "Me preocupo cuando te veo tan pálida(o)," ó "Me preocupa que te resfríes tan seguido," ó "Me preocupo cuando veo que no te comiste el lunch". No discutas con tu hija(o) si debes o no preocuparte. Tú tienes derecho a preocuparte así como a tener sentimientos de enojo. Tampoco discutas con tu hija(o) sobre lo que observas que está haciendo o acerca de su apariencia, puedes hacer observaciones pero no hay por qué discutir. Muchas veces este tipo de discusiones provocan que tu hija(o) evada su problema.
4. NO CULPES.
No culpes a tu hija(o) si en secreto se ha restringido en la toma de alimentos o se ha inducido el vómito. El dejar de comer o vomitar puede ser uno de los primeros GRANDES secretos entre tu hija(o) y tú. Esto puede ser doloroso y puede provocar que te sientas fuera de la vida de tu hija(o). El culpar a tu hija(o) puede llevarla(o) a una mayor evasión o minimización. Trata de aceptar que tu hija(o) tiene un problema que no puede controlar fácilmente. El guardar los secretos sobre la restricción de comida o la inducción del vómito, surgen del miedo a que alguna persona, como un padre preocupado o un amiga, interfiera con la imposible misión de poseer el cuerpo más delgado.
5. AUTOCUIDADO.
Aunque tu hija(o) no esté motivada(o) para ingresar a un tratamiento para anorexia, bulimia, comer compulsivo, depresión, codependencia, alcoholismo y/o dependencia a sustancias, tú puedes obtener ayuda. Al hacerlo te darás cuenta de la seriedad del problema. Trata de encontrar un grupo de apoyo para padres con hijas(os) con problemas de alimentación. Ponte en contacto con Avalon nosotros podemos ayudarte.
6. TEN DISPONIBILIDAD PARA HABLAR.
Si tu hija(o) quiere hablarte escúchala(o) con paciencia. No la(o) presiones, cuestiones o interrogues. Muéstrale empatía y apoyo. Una manera de ayudar a salir del problema de la evasión consiste en que identifique las pérdidas que está teniendo en sus relaciones con amigas, amigos, padres, pareja; o en las áreas académica, social, laboral, económica y física. Hay que tomar en cuenta que la preocupación por la comida, peso, e imagen corporal, mantiene a tu hija(o) SIN CONTACTO con sus sentimientos y pensamientos sobre las áreas de su vida.
7. AFRONTA EL PROBLEMA CON ORIENTACION PROFESIONAL
Por lo general, los trastornos de alimentación son un problema difícil de detectar, especialmente en las primeras etapas. Si tienes la sospecha de que tu hija(o) pueda tener anorexia o bulimia, busca información sobre trastornos alimenticios. Si dudas, minimizas o evades la realidad sobre el problema de tu hija(o) él o ella lo sabrá y, entonces, tratará de manipularte. Lo más eficaz es que los padres muestren una actitud de firmeza, seguridad, y estén convencidos de la magnitud del trastorno alimenticio en su hija(o) para buscar ayuda con los profesionales. (Referencias:Extracto de documento Cristen E.Haltom,M.A.,Ph.D.).
Para mayor información:
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